A unas treinta pulgadas de mis nariz está la frontera de mi persona y todo el aire intacto que hay en medio es mi privado pagus solariego. Extraño, a menos que con ojos íntimos te haga yo señas fraternales, cuidado, no lo pases rudamente: que no tengo cañón, pero sí escupo.
W. H. Auden ('The birth of architecture')
No hay comentarios:
Publicar un comentario